Cada vez que tratamos de obtener una fotografía por lo general buscamos un punto de interés. Dicho punto de interés representa un objetivo para el fotógrafo, quien debe procurar que sea visible y comprensible a los ojos del espectador.
Por lo general, observamos fotografías de la misma manera que leemos un texto: de izquierda a derecha y de arriba abajo, según el estilo de lectura de la cultura occidental, a la cual pertenecemos la mayoría de nosotros. Si establecemos una analogía entre la lectura y la observación de una fotografía, encontramos que en ambas actividades hay un objetivo, en consecuencia, la mirada del lector o espectador no vaga sin rumbo alrededor de las hojas del libro o del marco de una foto. Tanto en la lectura de un libro como en la observación de una fotografía existe un objetivo u orientación sobre un lugar o punto de interés.
Casi siempre encontramos que el punto focal de una fotografía se ubica en el centro de la misma, sin embargo, hay otros lugares del marco fotográfico en los que podría ubicarse. Por ejemplo, un punto focal ubicado justo a la izquierda del centro, guiará al espectador a explorar el resto del marco, donde encontrará la información secundaria, relativa al medio ambiente o contexto de lo que complementa a la imagen como punto focal, etc. Luego, toda esta información podrá será utilizada para comprender el estado de ánimo y la plenitud de la imagen o fotografía en cuestión. Independientemente donde se encuentre, lo más importante es que la fotografía no quede fuera de equilibrio ni genere distracciones.
“Acércate más”
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